Estos cuatro cuadros son creaciones de largo recorrido que, al estar en casa por no haber sido expuestos en su momento o porque ¡¡maldición!! nadie lo compró, están expuestas a que el creador, aburrido, les de una vuelta sin contemplaciones.
El primero, Azul insondable, es una mancha del siglo pasado que, aunque prometedora, no llegue a resolver. La retomé años después, en el momento de alta producción de Literaturas insertando los textos y en el 2011 creí haber dado el acabado definitivo. Tal vez ahora si lo está, acabada, y si alguien lo comprase nos aseguraríamos.
Las Demoiselles y la Descomposición han tenido un devenir parejo pues les dí un acabado en 2010 que ahora ha resultado ser tal solo un estadio más.
Por último, The Ansar, es una mancha muy redonda, trabajada con una técnica de secado inverso que otorga una textura y brillo muy particular, que finalmente no incluí en la exposición que hice en Formato Cómodo. Tal vez aquella redondez del año 2004 me maniató. Ahora, en cambio, no he dudado ni minuto en entrar a saco con la tierra de siena tostada.



