El pasado verano desenterré un barro refractario, que le expropié hace un tiempo a Sonia, dispuesto a dejarme arrastrar una vez más al placer del modelado. Un barro de excelente aspecto y un color para comérselo con el que lanzarme a experimentar una cocción artesanal en la barbacoa.
Con la experiencia narrada en mi anterior post estaba decidido volver a mezclar el barro con paja para hacer adobe pero esta vez, tras mirar en internet, le añadí arena.
La primera tanda dio como resultado cinco piezas que cocí como tenía pensado, una cocción larga en la barbacoa a base de hojas secas. La fogata, tras colocar las piezas convenientemente, empezó sobre las 10 de la mañana y no dejó de arder ni yo de alimentarla hasta las 22 o 23 horas. Por la mañana, aún con rescoldos, fue fácil reavivarla y mantenerla hasta pasado el medio día en que decidí parar ante la insurrección de la familia por echar a perder el día de piscina.
Según mi hermana, que sabe un rato de cerámica, lo suyo habría sido aguantar 48h. No le faltaba razón pues las piezas salieron bizcochadas en su mitad superior y hube de darles otro tanto del mismo tratamiento una semana más tarde, con la noción de la segunda tanda de piezas tras habérseles olvidado un poco a la mujer y al hijo el día de humos y tufos.













Esta colección de fotos, realizada en cuanto todas las piezas estuvieron templadas, afianza ese hermanamiento natural que tienen entre sí. Con un fino retoque fotográfico que los situase en una vegetación salvajada podría parecer una suerte de conjunto escultórico misterioso y atávico. ¿No les parece?
Categoría: Barro, Escultura, Eugenio Benet Etiquetado: artecontemporaneo, Benet, cerámica, Contemporary art, Escultura, eugeniobenet, expresionismo, pinturaespañolacontemporanea, spanishartist, spanishsculture