Sometido a la intensa luz veraniega el barro se deshidrata y, seguramente, pierde toda la vitamina D.
Al calor del verano y teñidos de fuego Caraspalda y sus amigos sueñan, ríen, padecen, gozan y cotillean en una eterna quietud.
Dos piezas que hice hace tiempo, el primer adobe que trabajé me sirve para esta primera entrega dedicada al barro.
Puesta al día de algunas Literaduras
Recopilación Electropinturas del 2020 para celebrar mi estreno de web