Sometido a la intensa luz veraniega el barro se deshidrata y, seguramente, pierde toda la vitamina D.
Al calor del verano y teñidos de fuego Caraspalda y sus amigos sueñan, ríen, padecen, gozan y cotillean en una eterna quietud.
Dos piezas que hice hace tiempo, el primer adobe que trabajé me sirve para esta primera entrega dedicada al barro.