Disfruto tanto con un dibujo realista como cuando, las más de las veces, dejo volar la improvisación intentando una vez más dejarme sorprender. Cada vez cuesta más, no hay como la juventud para eso.
Daumier y Doré fueron seguramente los primeros resplandores que me cegaron antes de ser irremediablemente contaminado por los mil modos en que se ha desarrollado el dibujo de mano del noveno arte.
Una selección poco ortodoxa donde se mezclan técnicas, épocas, motivos, etc. Pasen y vean.
Una serie de 2011.
Una muestra de aquellas ideas que generaron proyectos más amplios.