Hay una bipolaridad germinal en mis creaciones plásticas que se puede apreciar (aunque ya muy matizada) en los diferentes espíritus que animan las series que me ocupan actualmente.

Electropinturas
Iniciada en 2015 al incorporar circuitos electrónicos vírgenes como soporte o integrándolos en un soporte mayor.

Paint&roll
En 2010 empece diez telas, en un principio como distracción de la serie Literaduras, dejando aflorar las visiones acumuladas durante toda una vida de consumidor de música en directo.
Dos espíritus aparentemente contrarios que hice convivir en mi primera exposición al exponer dos series, Pensantes y Diálocos, de la vertiente «compleja» con otra, Bares, de la vertiente «lineal». El nexo común era el carácter expresionista de ambas.
La diferencia radica en que la segunda de ellas atiende a la concepción más tradicional de la imagen mientras la primera esta influenciada por ciertos postulados de las vanguardias. En particular, por una muy concreta producción postdadaista de Picabia, donde se mezclan diversas escalas figurativas (figuras dentro de caras) para trascender la capacidad narrativa de la plástica tradicional rompiendo los márgenes interpretativos del espectador.
Hay una tendencia muy temprana hacia la estética expresionista, debida tal vez a la presencia en las casas familiares de la infancia de obras de Solana, Palencia o Vázquez Díaz, y a la admiración por los Goyas y Boscos del Prado visitados con los padres o con el colegio, así como por la estética y modos figurativos de tebeos y cómics.
Tal vez pueden encontrarle algo de sentido a esta parrafada visitando la sección dedicada al desván de recuerdos pictóricos al que se dirigirán si pinchan en la fotografía de más abajo o en el botón.