La beca de Roma en el curso 92-93 va a marcar la producción de prácticamente la totalidad de la década. Los esquemas arquitectónicos y las esculturas que aparecen en los monotipos hechos allí calan hondo, pero será con estas últimas con las que más me distraiga.
Antes de estas piezas, durante el otoño en la Academia, hubo una pequeña producción que entronca más con la vertiente compleja. Aparte de esas piezas, prácticamente todo lo que pinté se encuentra aquí abajo.













De vuelta en Madrid y para mi segunda exposición preparé, al objeto de acompañar a algunas de las piezas romanas, esta pequeña serie pintada sobre lienzos y tablas ya muy usados que es a lo que se deben las apreciables texturas. La complejidad hace acto de presencia.










Las esculturas pintadas acaparan mi atención. El volumen es buscado e incrementado hasta el bajorrelieve. De cuando en cuando la complejidad aflora.



















Serie con óleo sobre cartulinas de color pintada expresamente para la exposición homónima en Guadalajara, de mano de Pablo Juste. El óleo en barra para la mancha, a pincel para del detalle y soplado para el ambiente.












Nombre de la última de mis exposiciones, esta vez en Calaceite y gracias a Natacha Seseña, con temática «romana». La complejidad reclama su lugar y la atención que no le había prestado durante demasiados años.









